24 junio 2009

ODORONO

Llega el calor. La ciudad nos abrasa como abrasaron los moros en la parrilla a San Lorenzo; los motores de los coches arden como las calderas de Pedro Botero; los edificios expulsan obscenamente bocanadas de aire caliente por sus orificios; en las calzadas se derrite el asfalto, en el que los transeúntes se quedan atrapados, como las moscas en la resina que resbala por las cortezas de los pinos. Y los simples mortales nos despertamos, nos movemos, trabajamos, conducimos envueltos en mares de sudor. Es la temporada alta de los fabricantes de desodorantes, aunque todos nosotros tengamos algún conocido que todavía se resiste a su uso y nos deleita con sus agrias emanaciones. O tal vez es que le ha ocurrido como a la protagonista de nuestra canción de hoy: le ha abandonado el desodorante, que era una frase muy utilizada en la publicidad de estos productos durante los años 70 y 80.




She sang the best she'd ever sang
She couldn't ever sing any better
But Mister Davidson never rang
She knew he would forget her

She'd seen him there And put herself to ransom
He had stared He really was quite handsome

She had really looked her best
She couldn't ever look any better
But she knew she'd failed the test
She knew he would forget her

Triumphant
was the way she felt
As she acknowledged the applause
Triumphant
was the way she'd felt
When she saw him at the dressing room door

She was happier than she'd ever been
As he praised her for her grace
But his expression changed, she had seen
As he leant to kiss her face

It ended there
He claimed a late appoinment
She quickly turned
To hide her disappointment

She ripped her glittering gown
Couldn't face another show, no
Her deodorant had let her down
She should have used Odorono


La canción narra la historia de una oportunidad perdida. De amor, de sexo, de trabajo, de todo a la vez; quizá es la última oportunidad que tenía la protagonista para dejar de ser quien era y vivir una vida mejor. La protagonista de la canción, después de su fracaso, no puede continuar con el espectáculo y se rasga las vestiduras, suponemos que con las que sale a actuar. Tenía todo lo necesario para triunfar: había vivido su gran momento, había cantado como nunca y tenía el mejor aspecto posible, pero no había controlado el exceso de sudor. Así es como se castiga a los que transpiran: abandonándolos.

Mirad cómo era la publicidad del producto en España en 1957:

El texto es demoledor, pues sudar u oler mal no es sólo un defecto físico, peor que la fealdad, sino también moral: más deleznable que el mal carácter o la soberbia; al que suda mucho se le condena al ostracismo social y se le tilda de dejado y descortés.

Lo que nunca pensé cuando escuché por primera vez la canción de los Who es que yo llegaría a tener entre mis manos un bote del mágico producto, que conservo con el resto de mis tesoros. Lo encontré durante unas vacaciones en la playa, en la casa donde me hospedaba, una casa que estaba llena de trajes y accesorios de los años sesenta, una verdadera joya para cualquier amante del "vintage".

Odorono es una canción que apareció a finales de 1967 en el Lp "The Who Sold Out", el disco que sirve como colofón a la cultura mod, que había predominado en la primera mitad de los años sesenta en el Reino Unido. El disco es un homenaje al confort, a las radios piratas que surcaban los mares de la pérfida Albión, a la Cocacola, a las cremas anti-acné, a la publicidad y sobre todo a la cultura juvenil. Después vendrían los hippies con sus ideales de paz y de amor, pero los hippies no se caracterizaban por su amor a la limpieza, sino que luchaban por la libertad y por la vuelta a las raíces, a la vida natural y, por supuesto, no tenían como prioridad la higiene personal, ¡como para ponerse a pensar en desodorantes!
Summer in the city!

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